12th septiembre 2009

Duermete niño!

Los bebes saben dormir, ahora que lo hagan en el mismo momento en que vos también vas a acostarte es una cuestión de suerte. Y yo tengo mucha mala suerte. Mi hijo se despierta cada dos horas reloj a tomar la teta. Asi que si en el día llego a lavar los platos y darme una ducha ya es un decir. El tema es a la noche, porque aunque el pediatra me dice que debería dormir, no quiere. Arme una rutina, baño calentito, shantala para que se relaje, pijamita perfumado, la musiquita que escuchaba en la panza, y nada. Lo rodee de almohadones forrados con las remeras que use en el día, y nada. Desenchufo los teléfonos, hablo por señas, la tele en mute y la casa en penumbras y nada. Hasta probé ponerle el huevito, en el que si duerme de día, adentro de la cuna pero nada. O si, mamá boca arriba, bebé boca abajo, y a descansar cerca de la teta con el olorcito en vivo y en directo.
Los primeros quince días entre la emoción, el miedo y la alegría de verla respirando ahí tranquila en la cuna aguanté despierta. Pero el sueño empezó a hacer estragos. Tuvimos más de una discusión bizarra. Él con el bebe en y yo con la teta al aire, amamantando a un bebé invisible discutiéndole a morir que no tenía más manos para dar más tetas.
Intentar una y otra vez opciones para que se duerma en donde corresponde, más el hecho de que me gusta que mi bebé se duerma a upa porque tengo la sensación de que sigue estando ahí conmigo (si pudiera la dejaría ahí hasta los 18, cuando me cambie por otro pecho un poco mas peludo) hace que patee la decisión de sacarla de la cama hasta que mi marido empieza a reclamar volver a ser el hombre con el que alguna vez tuve sexo.

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22nd agosto 2009

La vaca lechera

Varias veces a lo largo de tu vida acusaste que estabas hecha una vaca, pero lo que nunca creíste es que podías llegar a serlo literalmente. Por supuesto que hacerte cargo de esta situación llevo su tiempo, pero una tarde pasaste por al lado del espejo y descubriste que estas hecha un desastre. Las remeras tienen manchas de leche, vómitos y otros fluidos que tu hijo siempre vuelca sobre vos, que sos lo único que tiene a mano. Tus calzas marcan las formas deformadas producto del post-parto, y ya es difícil saber si volverás a tener la poca cintura que alguna vez tuviste, si la panza se te va a desinflar o vas a quedar embarazada el resto de tu vida y si tus tetas seguirán así de infladas y sexys o se convertirán en dos tristes pasas de uvas…

A eso sumale que tu hijo toma teta cada tres horas, y que como queres empezar a llenar el freezer de alimento para cuando vuelvas a trabajar, el resto del tiempo lo usas para ordeñarte. Si, si, aprender a usar un saca leche es una experiencia religiosa. Lo primero que te viene a la cabeza es el paseo que hiciste en el primario a la granja de agronomía en donde un cruel veterinario te contaba como las vacas producían la leche que vos tomabas todas las mañanas. Nunca te habías sentido tan identificada con ellas como ahora. Todo el día ahí, dale que dale, produciendo para que otro se lo tome… y vos ahora estas igual. Tu freezer parece un laboratorio lleno de frasquitos llenos para que tu hijo no te extrañe tanto cuando decidas volver a trabajar.

Por más que intentes escapar de esto con un baño, cambiándote de ropa todo el tiempo, y tratando de espaciar los momentos de alimentación de tu criatura la sensación vacuna te persigue, no te preocupes, lo único que te falta es empezar a hacer muuuu.

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