trabajo y…
Al cansancio del trabajo, al que llego con pocas horas de sueño, sumale el cansancio por sacarme leche, o sea, extraerme energías. El viaje de vuelta en colectivo, con la cintura destrozada y un pibe que me da el asiento porque confunde mi panza con la de una embarazada. Y mi ego pelotudo, que otra vez se equivoca y en lugar de aceptar el asiento gustosa le escupo en la cara ¨ya se que estoy gorda pero lamentablemente el mundo no esta lleno de pampitas que paren pibes y quedan como si nada. Esta es panza es de haber parido hace poco, ser ama de casa, esposa y trabajadora y seguro si el reparto de tareas fuera equitativo y los hombres hicieran la mitad de lo que hacemos la mujeres yo ya habría recuperado mi figura de hace años.¨
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